Avistadas crías de píllara de las dunas en varios arenales de Ferrolterra

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El pasado fin de semana se produjo el avistamiento de crías de píllara de las dunas en varios arenales de la Comarca de Ferrolterra. Esta escena comenzará a repetirse en estas jornadas en muchos de los arenales gallegos porque los primeros pollitos de píllara de las dunas están rompiendo los huevos, mientras que la mayoría de los nidos aún son incubados por las píllaras adultas.

La píllara de las dunas (Charadrius alexandrinus, y en castellano chorlitejo patinegro) es una especie vulnerable que realiza las puestas de huevos directamente sobre la arena, por lo que los huevos y los pollitos están siempre en el suelo, hasta que los pollos aprenden a volar. Su presencia es muy común en sistemas dunares y en playas bien desarrolladas en todo el litoral gallego.

Hace falta recordar que esta ave cuenta con un plan de conservación en Galicia aprobado ya en el año 2014 y el interés por esta especie hizo que en el año 2019 la píllara de las dunas fuera elegida ave del año por la ONG SEO/Birdlife.

Tanto los huevos como los pollitos resultan difíciles de ver por sus colores miméticos. Las zonas de puesta se señalizan en muchos casos con carteles para advertir de su presencia, para que la gente se mantenga alejada, y algunos nidos se protegen con cerramientos, con el fin de evitar que el nido se destruya accidentalmente o que los padres dejen de incubar los huevos en el caso de sentirse amenazados.

En estos momentos de la crisis sanitaria por la covid-19, en el que se permite el uso y acceso a los arenales, se espera una afluencia significativa de gente a las playas, incluso paseos con animales domésticos, por lo que es necesario recordar la importancia de mantener la distancia con las zonas de cría y con los bordes de las zonas dunares, además del deber de llevar atados los perros y otros animales domésticos de 15 de marzo a 15 de julio en aquellos arenales en los que estén permitidos.

Asimismo, el empleo de maquinaria, arrastre de materiales, limpiezas o determinadas actividades deportivas deben hacerse en los arenales con las mayores garantías para las especies, máxime en el período reproductivo.

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