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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se refirió hoy a los galardonados con las Medallas do Consello da Cultura Galega como la prueba de que los gallegos somos un pueblo y una cultura que dan la mano, que acercan, agrupan y no tienen miedo al futuro. «Un pueblo único y diverso, sin fracturas, que comparte una cultura que no es de nadie y que quiere incorporarse a las grandes corrientes culturales, tal y como es», aseveró.

Durante el acto, el responsable del Ejecutivo autonómico destacó de este modo la larga trayectoria de Pablo Figueroa Dorrego, con una mención especial a su desempeño como director de la EGAP. «Contamos con un servicio público eficiente, independiente e implicado. Valores que encarna este galardonado», dijo.

En relación a Ana Paula Laborinho, recordó que son muchos los logros conseguidos por el Instituto Camôes en la etapa presidida por la premiada. Desde la extensión de la presencia del portugués, hasta su introducción como lengua extranjera en varios países, o su reconocimiento como lengua de acceso a la enseñanza superior.

«Y pertenece a Francisco Lores Mascato la idea de que las entidades de la emigración son de todos los gallegos, españoles y argentinos, aunque sean personas concretas las que las hacen nacer y llevan adelante», resaltó, recordando que Paco Lores hizo de la cultura gallega algo universal y al mismo tiempo próximo.

A lo largo de su intervención, el titular de la Xunta tuvo también palabras de reconocimiento para el presidente del Consello da Cultura, Ramón Villares, y para la institución por la hoja de ruta para modernizar la gestión de la cultura, así como por la promoción activa de la lusofonía, como prueba, por ejemplo, la incorporación de Galicia a la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa.

En esta línea, recordó que son muchas también las iniciativas que Galicia impulsa para conectarse con un territorio idiomático conformado por 250 millones de personas, destacando de una manera especial la Ley Paz Andrade como el instrumento que hace posible ese reencuentro entre culturas que será históricamente definitivo. «Y el Plan de la Cultura Gallega se encuentra en pleno desarrollo», añadió, haciendo hincapié en que la Estrategia de la Cultura Gallega 2021 quiere poner a disposición del país un trabajo riguroso y coral, en el que está siendo crucial el diagnóstico hecho por el Consello da Cultura Galega.

En un momento histórico en el que a veces se confunde la longevidad de una institución, o mismo de una Constitución con su obsolescencia, Feijóo aseveró que este Consello da Cultura, creado por el Parlamento gallego en 1983, refuta las tesis de los que menosprecian el valor de la experiencia y la tradición.

«Acertaron los redactores del Estatuto, acertaron los presidentes que rigieron la vida de esta institución y acertaron igualmente los gobiernos que vieron en el Consello da Cultura una fuente de conocimientos sobre lo que somos, un lugar de encuentro de sensibilidades y una fuente inagotable de iniciativas», dijo, precisando que, junto a las redes sociales de tipo virtual, hace falta situar redes comunitarias en las que la sociedad dialogue consigo misma sin fragmentarse en parcelas incomunicadas.

«Galicia se incorpora a las corrientes globales sin desaparecer en ellas. Protege lo suyo sin levantar fronteras que finalmente asfixiarían nuestra creatividad», matizó, haciendo hincapié en que esa capacidad de acogida de la cultura gallega logra que su jurisdicción sea inmensa. «Nuestra divisa sigue siendo el anosar de Álvaro Cunqueiro, y gracias a eso, la cultura de nuestro país no se hace más pequeña sino mucho más grande», abundó, recordando que esa cordialidad con la que la revestimos, lejos de significar debilidad, supone una enorme fortaleza.

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